martes, 30 de diciembre de 2014

Inventario 2014


He vivido en Italia y en España. En los dos sitios he sido muy feliz pero en los dos sitios he echado de menos las cosas que se quedaban en el otro país.


Cuando vivía en Italia echaba de menos mi casa, mis amigos y mi familia. Fueron unos meses divertidísimos en los que DISFRUTÉ en mayúsculas porque la vida allí era relajada, se aprobaba fácil, nunca teníamos un duro pero salíamos casi todos los días.
Cuando vivía en España echaba de menos la vida de Pisa. La felicidad era esto, escribí un día nostálgica en una servilleta mientras tomaba un capuchino en Corso Italia.
Alguien que es mucho más listo que yo me dijo un día que un Erasmus se echa de menos porque no se puede repetir. Nunca puedes estar con la misma gente, en la misma ciudad, en el mismo bar a la misma hora. Y aunque intentes repetirlo no será igual, porque tú no serás el mismo.

Durante el invierno viajé a Florencia varias veces, hice los primeros exámenes orales en italiano, los martes el Aperitivi en Caino, los miércoles preguntaba ¿Cuándo abren Bazeel?, los jueves tomaba copas sin hielos en el mítico Akuaketa y los viernes esperaba a que Adrián hiciera pasta para comer con lo que nos quedaba en la cocina. 
Engordé, viajé a París con mis amigas de la facultad, conocí Airbnb y lo recomiendo muy mucho, celebré cumpleaños con panettone, conocí Verona; Venecia; Burano y Padua, me disfracé de hippie y me fui a Viareggio, despedí a Alejandra (aunque pasó más tiempo en Italia que en Sevilla), volé a Alemania, recibí visitas, diluvió mientras paseaba por Florencia, bebí limoncello, tomé helados aún cuando no me apetecían, mezclé menta con Nociolla por pura curiosidad, viajé en tren por la Toscana, volví a Luca, a Siena y a Livorno.


Con la llegada de la primavera y el buen tiempo viajé a Sevilla, me vestí de gitana y disfruté de la feria como una sevillana más. Recorrí Italia de norte a sur desde Pisa hasta Roma, de Roma a Nápoles, de Nápoles a Calabria, de Calabria a Mesina y de Mesina a Catania viendo como el país iba cambiando a lo largo del trayecto. ¿Qué voy a decir del Evento Nazionale? :)


Volví a España a hacer un examen que suspendí, me emocioné cuando el Córdoba subió a primera, nos pasamos tres días de fiesta, celebré mi cumpleaños un dieciséis de junio con la famosa Luminara pisana y me sentí la mujer más afortunada del mundo, me bañé en el Mediterráneo, achuché durante los meses de verano porque tenía que volver con el libreto firmado, transformamos el cuarto de Neme en nuestra sala de estudio y aprobamos, me pasé muchas tardes de sobremesa con mis compañeras de piso y ahora esa tontería la recuerdo como algunos de los mejores ratos de este 2014.

Vinieron Claudia, Bele y Pau. Pasamos un día inolvidable en Cinque Terre sintiéndonos las protagonistas del anuncio de Estrella Damm, cerré por última vez la puerta de Corridoni 94 y volví a casa un poco triste con tanta despedida.


Deshice maletas y cajas. Me bañé en el pantano, en la piscina y en el Sardinero. Pasé tiempo con mi madre y con mis amigas. Viajé a Gijón y comí un cachopo del que me sigo acordando. Me enamoré de Córdoba, de Cádiz, de los cordobeses y los gaditanos. Volví al calor de Sevilla. Me di cuenta de que hay cosas que no se olvidan aunque tardes en volver. 

Regresé a Salamanca, compartí (comparto) piso con otras cuatro amigas y aunque pensaba que iba a ser una casa de locos ahora mismo creo que no podría estar mejor. Conocimos Ávila, abrieron un Provenzal debajo de nuestra casa y tuve que saltarme las clases de inglés para inaugurarlo. Redirecciona tu gps mental y dirígete a tu casa. Saray vivió en Lisboa y antes de que se fuera ya teníamos billete para ir a visitarla. Pasé algún finde necesario en Madrid hablando de lo humano y lo divino. Hice de anfitriona, fue la última capea, el último día de clase, la última Nochevieja universitaria, la última fiesta de Farmacia...se puso de moda la palabra último últimamente.



En 2014 me equivoqué, aprendí, me saqué las castañas del fuego algunas veces, me puse nerviosa, bailé, canté, vi a Sabina, discutí, destrocé dos móviles, me sentí orgullosa de mis amigas cuando empezaron a trabajar, escribí en el blog, suspendí estudiando y aprobé sin estudiar, hice muchos amigos, no aprendí a ahorrar, disfruté de la Navidad y también eché de menos a los que no están, planeé viajes para 2015 y fui bastante feliz la mayor parte del tiempo.

viernes, 5 de diciembre de 2014

Somos lo que hacemos



"Eres los libros que lees, las películas que has visto, la música que escuchas, la gente que conoces, los sueños que persigues, las conversaciones que mantienes. Eres el sonido del océano, un soplo de aire fresco, un destello de luz en la más profunda oscuridad. Eres el conjunto de experiencias que has tenido a lo largo de tu vida. Eres todos y cada uno de tus días. Eres tu mismo plasmado en un mar de conocimientos e historias. Deja que las palabras corran a través de tus venas y los colores llenen tu mente"

Este texto lo encontré aquí. Somos el conjunto de experiencias que nos van dando forma con los años. Somos porque nos han enseñado a ser. Somos lo que somos cuando nadie nos ve.
Somos el resultado de haber reído y haber llorado. De tener familia y buenos amigos, de haber querido y haber sido querido.

¡Qué tengáis un feliz puente! Yo me lo voy a pasar en casa estudiando : ( pero seguro que entre tanto aburrimiento doméstico de finde largo se me ocurren nuevas ideas para la próxima semana y vuelvo con algo que contar.

martes, 2 de diciembre de 2014

DICIEMBRE

Kinfolk

De manera personal diciembre son (posiblemente) mis últimos exámenes, el último día de clase, despedidas y reencuentros. Es un buen mes porque Glo, Rafa, Pieras y A.Veloce nacieron en él.
Es la Conjura de los necios, el libro con el que empecé diciembre y Magia a la luz de la luna, la nueva película de Woody Allen que se estrena este viernes. Blue Jasmine, Vicky Cristina Barcelona y Midnight in Paris son tres razones (de manera personal) para ir al cine.


De manera general la Navidad lo ocupa todo. Empezamos acumulando lotería, porque esto no es un anuncio y nadie nos cobrará veintiún euros el día veintidós, compramos turrón con el que endulzar el café de media tarde, regalamos calendarios de Adviento y flores de Pascua, vestimos jerséis gorditos con cuello alto, llenamos la agenda de comidas y cenas, disfrutamos la sobremesa, despilfarramos, nos gusta desenvolver y regalar del mismo modo.

Durante esta época lo perdonamos casi todo, disfrutamos de los amigos y la familia, de las conversaciones alrededor de una mesa, nos quejamos menos, no nos cansamos de dar abrazos de bienvenida, ni del trajín de estaciones; aeropuertos y maletas.
Diciembre son postales a ti que vives lejos, coronas de Navidad y luces que nos hacen olvidar el frío, es Bridget Jones, Solo en casa y Love Actually. Ya sabes... "Solo porque es navidad -y en navidad se dice la verdad- que para mi eres perfecta y mi destrozado corazón te amará hasta que estés así"

Posiblemente el mes venga con nieve, con planes para 2015 que nunca haremos, ni dejarás de fumar, ni adelgazarás tres kilos, ni volarás a Amsterdam la próxima primavera. Pero si no hubiera buenas intenciones ya no sería navidad.


En resumen, diciembre son vacaciones e irnos de copas "sin querer" un martes cualquiera sólo porque te echaba de menos. Pasear apuntes de casa a la biblio y de la biblio a los bares. Volver a ganarte al tute como cada Nochevieja, y si no, hacer trampas o impugnar la partida.

Alargar la navidad, arreglarnos de vestido y pintalabios para festejar y despedir el año, olvidarnos un ratillo del móvil, ponernos esa sonrisa boba que todos llevamos, sacar el papel de regalo del altillo, comer más dulces en un mes que en el resto del año, reencontrarnos en los bares por casualidad, anuncios de colonia, hacer balance (habrá segunda parte), chimeneas y películas de antena 3 donde la navidad y el amor siempre triunfan. Porque prefiero la guerra contigo que el invierno sin ti, y esto también es diciembre.

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